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En Honduras se ha realizado una serie de encuestas de mujeres en edad reproductiva destinadas a estudiar las tendencias y diferencias en la fecundidad, así como otros aspectos relacionados con la salud materno infantil. A nuestro entender, nunca se ha realizado en el país una encuesta nacional de hombres de
edad reproductiva para determinar sus actitudes y comportamientos con respecto a la salud en general, y a la salud sexual y reproductiva, en particular.
Antes de la revolución sexual, producto de la píldora anticonceptiva, el hombre era una parte más integral y participante de las acciones de planificacíon familiar, así como de otros asuntos relacionados con la salud reproductiva, en relación a lo que es ahora. Si una pareja deseaba practicar la anticoncepción, sus opcionesse limitabanprincipalmente al uso de métodos que requierían de la participación del hombre: coito interrumpido(retiro), abstinencia periódica (ritmo) y condones.
Es común decir, y es usualmente aceptado, que los hombres siempre quieren más hijos, que no están interesados en usar anticonceptivos, y que no les importa propagar las enfermedades de transmisión sexual (ETS).
Sin embargo, encuestas realizadas en otros países muestran que los hombres sí se informan acerca de la anticoncepción, desean usar métodos anticonceptivos, y que, en la medida en que aumenta las demandas de una familia numerosa, desean tener menos hijos. También, se ha observado que los hombres que tienen mayor conocimiento sobre salud reproductiva, tienden a apoyar más enfáticamente las decisiones de sus compañeras sobre estos aspectos, así como sobre el fomento de políticas sanitarias que permiten que las mujeres reciban la atención en salud reproductiva que necesitan.
Por otro lado, cuando los cónyuges toman las decisiones en forma conjunta en aspectos de salud reproductiva, las probabilidades de que se lleven a la práctica son mayores. Hay mujeres que creen que susesposos quierenmás hijos y, para supuestamente complacerlos, deciden embarazarse. Pero es posible que esto no sea siempre así. Las encuestas realizadas en otros países denotan que el porcentaje de hombres que quieren más hijos es sólo ligeramente mayor que el de las mujeres.
Es quizás en cuanto a la prevención y tratamiento de las ETS que la actitud y comportamiento del hombre con respecto a la salud de la mujer se hace más evidente. Para que los programas de prevención sean eficaces, es necesario educar y tratar a ambos miembros de la pareja. El cambio de comportamientos sexuales de alto riesgo, como el mayor uso del condón, son estrategias centrales en la prevención de las ETS. El mayor uso del condón es un cambio de comportamiento que influye en forma directa en la salud del hombre, así como en la salud de su esposa y otras personas con las que mantiene relaciones sexuales. Sin embargo, los estudios muestran que el hombre usa más el condón en sus relaciones fuera del matrimonio, y que, debido al bajo poder de negociación de las esposas en cuanto a su uso, pueden llegar a ser infectadas.
El aparecimiento y difusión del VIH así como de otras ETS ha hecho aumentar el uso de condones. En otros países, casi todos los hombres han oído hablar del SIDA y la mayoría saben que se puede adquirirlo por medio de las relaciones sexuales. Así mismo, las encuestas revelan la existencia de mucha información errónea acerca del VIH, pero, por otro lado, también muestran que muchos hombres saben que el condón es un medio de protección.
Estos estudios también revelan que los hombres tienen menos oportunidades que las mujeres de recibir orientación acerca de la salud reproductiva por parte de los proveedores de atenciones. Por lo general, la orientación se ofrece como parte de las actividades materno infantiles, y son las mujeres las que suelen impartirla y recibirla.
Por lo tanto, los servidores de salud deben ser capacitados en técnicas para orientar a los hombres en salud reproductiva, y desde luego, en cómo comunicarse con ellos. Es, de especial urgencia, fomentar entre los jóvenes una mayor responsabilidad sexual, tal como el uso de condón. Con frecuencia, la actividad sexual comienza a una edad temprana y antes del matrimonio y, puesto que las actitudes y comportamientos de toda la vida suelen formarse en la juventud, abordar las necesidades de los hombres jóvenes puede tener un efecto duradero.
Dentro de este contexto, y con el fin de estudiar los diferentes aspectos del comportamiento en salud reproductiva de los hombres de 15 a 59 años, se concibió y realizó la Encuesta Nacional de Salud Masculina de 1996.